El entrenamiento

Nos centramos en esta ocasión en el capítulo 4 del libro de José Mª Buceta que estamos comentando en una serie de entradas que esperamos resulten de vuestro interés. El capítulo que analizamos trata de los entrenamientos.

Como una de las principales premisas a tener en cuenta en lo referente a los entrenamientos, el autor indica que “es muy conveniente informar a los padres sobre los objetivos, prioridades y contenidos de los entrenamientos“. Recordar a todos que este libro mantiene como una idea básica la implicación de las familias en todo lo referente al deporte de los hijos. La mejor manera para obtener de las familias una colaboración adecuada y que desempeñen el mejor papel posible es ofrecer una constante comunicación con club, coordinador, entrenador…

ENTRENAMIENTO FÍSICO

El principal objetivo de los entrenamientos, sobre todo en la etapa más temprana de la práctica deportiva, ha de ser el que guste el deporte que se practica, que se pase bien y se aprenda. El entrenamiento entendido como físico vendrá con el paso del tiempo. “Ya con adolescentes, el entrenamiento físico específico debe adquirir un protagonismo mayor“. Pero hay que calibrar muy bien la carga de trabajo puramente físico en función del desarrollo de los chicos y chicas para evitar las lesiones por sobrecarga. “El cuerpo del joven debe estar preparado para asimilar el entrenamiento físico al que se le somete. Cuando no es así, el riesgo de lesiones es alto“.

Imagen: jgbasket.net

ENTRENAMIENTO TÉCNICO

Otra parte del entrenamiento es la que ha de enseñar y mejorar la técnica de cada deporte. “El aprendizaje de la mejor técnica posible aumenta las posibilidades de rendimiento en el medio/largo plazo“. A veces insistir en una técnica correcta puede parecer una pérdida de tiempo o que no es lo suficientemente motivador para los chicos pero “es importante enseñar el patrón técnico ideal, insistiendo en los detalles que se consideran básicos para una ejecución eficaz de alto nivel“. Se trata de dotar de recursos correctos a los jugadores para que puedan ir evolucionando correctamente con la mirada puesta en el medio o largo plazo. A veces “el aprendizaje técnico conlleva que los deportistas tengan que modificar los gestos en los que confían“. En esto “los padres deben entender la dificultad de los cambios técnicos y saber que necesitan un tiempo en el que lo más probable es que el rendimiento del deportista disminuya“.

Imagen: jgbasket.net

ENTRENAMIENTO TÁCTICO

Otra parcela del entrenamiento sería la dedicada al ámbito táctico. “La táctica se refiere a la puesta en práctica de una estrategia previa y la toma de decisiones sobre el terreno en función de dicha estrategia y de las circunstancias que van surgiendo“. Lo inmediato en nuestro deporte de la canasta al hablar de entrenamiento táctico es pensar en sesiones de pizarra y/o vídeo únicamente, cuando en realidad lo táctico incluye también la toma de decisiones individuales en función de las circunstancias.

Este entrenamiento táctico es el que se debe de empezar a trabajar cuando la madurez de los chicos y chicas sea ya evidente. No deja de ser un proceso de toma de decisiones que como poco precisa de una base de autoconfianza y seguridad mínima. Al igual que con el entrenamiento físico, hay que adaptar la exigencia del trabajo táctico e incorporarlo gradualmente. “A menudo se observa el error de pretender que los chicos tomen decisiones acertadas sobre situaciones complejas, cuando todavía no saben tomar las decisiones tácticas más básicas“.

Y no hay que olvidar que el táctico es el entrenamiento que también ha de enseñar cuándo y cómo se ha de hacer uso de lo aprendido con el entrenamiento técnico. “De poco sirve dominar unos gestos técnicos si no se sabe cuándo es apropiado utilizarlos. Las decisiones tácticas se tienen que aprender y consolidar, para ello es necesario que formen parte del plan de entrenamiento“. Por ello desde las etapas más tempranas hay que acompañar a los nuevos conceptos técnicos que se aprenden de explicaciones tácticas acerca de cuándo y cómo es más correcto aplicarlos. “Se enseña una acción técnica y se plantea una situación en la que convenga usarla, así el deportista aprende a discriminar los estímulos que aconsejan utilizar dicha técnica“.

Imagen: jgbasket.net

A vueltas con la elección adecuada del momento en que aplicar un concepto técnico concreto hay que tener claro que “en este proceso de aprendizaje, debe quedar claro que el acierto o desacierto de la decisión no puede ser juzgado según sea el resultado de la acción, sino la calidad de la ejecución“. Y no olvidar que todo lo que se entrena, y más en el ámbito técnico/táctico, tiene que tener la vista puesta en el medio plazo. “Los deportistas jóvenes deberían aprender decisiones cuya probabilidad de éxito sea alta en el futuro, aunque en el presente la calidad de la ejecución, en proceso de aprendizaje, no sea la mejor“.

Hay que enseñar a los jugadores a tomar decisiones. “El jugador que aprende a inhibirse, a no asumir el riesgo de fallar, a estar más cómodo sin tomar decisiones cuyo desenlace destaca, a evitar la posible bronca del entrenador o las miradas recriminatorias de sus compañeros, entra en una dinámica de la que después es difícil salir”. Hay que entender y asumir que “los errores forman parte del proceso de aprendizaje y, en muchos deportes, también del propio juego“.

LA ORGANIZACIÓN DEL ENTRENAMIENTO

El hecho de planificar y organizar los entrenamientos de antemano es vital. Estar a expensas del estado anímico del entrenador o de la respuesta más o menos activa de los jugadores cada día es dejar al azar demasiados factores. “La ausencia de planificación conduce a entrenamientos sin rumbo, y eso supone que el entrenamiento sea simplemente un espacio para el ocio que tarde o temprano resulta poco estimulante. Tampoco es apropiada una planificación exhaustiva poco realista, ya que en la práctica no sirve y provoca frustración y desánimo, derivando en muchos casos en el abandono de la planificación. Planificar y organizar el entrenamiento de manera realista, viable, con los objetivos y los contenidos claros y alcanzables, es una de las funciones más importantes de un entrenador“.

Igualmente es importante la atención individualizada en los entrenamientos. No todo es trabajar la conjunción del grupo, sino que es muy interesante y casi imprescindible dedicar tiempo y recursos a esa atención. “Establecer objetivos de mejora para cada uno de los integrantes del equipo es un elemento de gran valor que debería estar siempre presente en el deporte base“.

Los entrenamientos deben ser estimulantes. Se deben plantear retos de dificultad progresiva que resulten atractivos a los chicos y dependan de ellos mismos, desafíos alcanzables que les proporcionen experiencias de éxito. Y el entrenador debe ser generoso con sus comentarios positivos para reforzar las acciones bien hechas“.

 Algunos ejercicios o tareas de una sesión de entrenamiento pueden ser:

  1. Aprendizaje: se trata de ejercicios cuyo objetivo principal es que los deportistas aprendan algo que no dominan.

  2. Repetición: el objetivo principal es repetir las cosas que se dominan para consolidarlas y tenerlas a punto.

  3. Exposición y ensayo de las condiciones de la competición para que los deportistas jóvenes aprendan a competir. Se trata de un proceso que requiere años, pero ya desde el deporte infantil se puede ir trabajando en los entrenamientos, facilitando que los niños sean más capaces de competir.

  4. Preparación específica de competiciones. Este tipo de entrenamiento no es recomendable hasta la etapa cadete.

ENTRENAMIENTO PSICOLÓGICO

Oír hablar de entrenamiento psicológico hace pensar en un tipo de entrenamientos para chicos o chicas que presentan problemas y que suelen ser casos aislados. Sin embargo la importancia de un buen estado mental es innegable para el rendimiento de un grupo o equipo. “Si un chico no está motivado por hacer deporte, todo lo demás sobra. La motivación es la gasolina, y el depósito hay que llenarlo y volverlo a llenar. Si no tiene confianza en sí mismo, por mucho que se le enseñe, no avanzará. Aspectos como la motivación, la autoconfianza, la gestión del estrés, la atención y la cohesión del grupo resultan esenciales“.

Todos los deportistas jóvenes deberían recibir entrenamiento en habilidades psicológicas, ya que desarrollarían recursos muy útiles para rendir en el deporte y otras facetas de la vida“.

Entrada basada en el Capítulo 4 del libro “Mi hijo es el mejor, y además es mi hijo” de José Mª Buceta (Ed. Dykinson)

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